Recurriendo al turismo | 2012

En 1994, Angel Quimis se mudó de su hogar en una provincia agrícola en Ecuador a San Cristóbal en las islas Galápagos para hacerse pescador. Aunque disfrutaba de estar en el océano e interactuar con la vida marina como pescador, la industria de pesca se volvió cada vez más y más peligrosa y menos prospera. Aún cuando había sido un buen día de pesca, volvía a su casa agotado, y el estilo de vida comenzaba a afectar la calidad de vida de su familia.

“Fue un verdadero desafío para pescar porque. . . cualquier cosa nos podría pasar,” dijo Quimis. “Nosotros vimos de la gente muy cerca a nosotros, pescadores que se murieron dejando a sus familia solos.”

Cuando el Parque Nacional Galápagos comenzó a hacer valer las leyes que regían la industria, Quimis y su esposa, Amparito Aviles, decidieron a hacer un sacrificio enorme de tiempo y dinero para que Quimis pudiera convertirse en un maestro de buceo, el mejor guía de los tours de la vida marina. Él y Amparito tuvieron su primer hijo, Berly Quimis, en 2000, otro motivo más para cambiar de carrera. En 1999, Quimis decidió dejar la industria de pesca.

Convertirse en un instructor de buceo no sólo requirió mucho tiempo y dinero, sino que también requirió el que Quimis empezara y administrara un negocio propio. Quimis invirtió en “Wreck Bay Diving Center,” un nuevo negocio de buceo en la isla, para salir adelante con el centro de buceo y su carrera. Ha trabajado para la compañía desde hace 11 años, y su negocio está prosperando. Él y su compañero de negocio, Ivan López, han ayudado a fomentar el turismo local y los dos han podido proveerle hogares estables a sus familias. Quimis y Aviles saben que el tiempo que pasaron trabajado para la vida que ahora llevan valió la pena y están orgullosos de lo mucho que han avanzado, por ellos y por su familia entera.

"Creo que el océano es fundamental para la tierra, y esto significa que tenemos que protegerla."
-Angel Quimis
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