En el camino de la luz | 2012

En un lugar donde no hay surfistas profesionales, o aún siquiera una verdadera tienda de surf, los residentes de Puerto Baquerizo Moreno no consideran que el surfing es una profesión legitima. Aislados del continente de Ecuador y del gran mundo del surfing, la población general no conoce mucho sobre cultura de surfing profesional, con sus contratos lucrosos de patrocinios y sus competencias de alto riesgo.

"La gente, en general, tiene una opinión negativa de los surfistas, como perezosos, hambrientos,” dijo Tobias Idrovo. A los 19 años, él es uno de los mejores surfistas en las islas Galápagos, con ambiciones de convertirse en un surfista profesional. Él piensa que la percepción sobre los surfistas por parte de los residentes no tiene sentido. Él y sus amigos no son perezosos, vagos o fiesteros locos, para nada. Idrovo no bebe ni fuma, e intenta ser un ejemplo para los surfistas menores. Son atletas, considera Idrovo, y las horas que pasan en el agua son entrenamiento.

Los surfistas de las islas Galápagos no tienen entrenamiento formal, y es difícil obtener la exposición necesaria para atraer patrocinadores. Para hacerlo, Idrovo dice, uno tiene que viajar al continente o al exterior y surfear en las grandes competencias. Idrovo cree que el regresar a la isla con un patrocinador le daría legitimidad a la cultura local y animaría a los surfistas más jóvenes.

“Si alguien tuviera un patrocinador, impulsarían a los tipos que no están cumpliendo con sus sueños, y se darán cuenta que el sueno sí es posible,” Idrovo dijo.

De los alrededor de 25,000 personas que viven en las islas Galápagos, Idrovo calcula que existen 50 surfistas locales, y de ellos, tal vez 15 están dedicados por completo al surfing y quieren convertirlo en una profesión.

“Somos una comunidad, una hermandad. Aunque no seamos muchos, somos muy unidos,” Idrovo dijo.

"Somos una comunidad, una hermandad. Aunque no seamos muchos, somos muy unidos."
-Tobias "Toto" Idrovo
RELATED CONTENT