No en casa | 2012

Iris Diensthuber se crió en las islas Galápagos hasta los 13 años. Ahora ha decido regresar con su familia.

“Quería que tuvieran más de mi, y estamos cumpliendo con esto . . .muchísimo,” explica Iris.

La mudanza no ha sido fácil para Iris o sus hijos. En marzo de 2012, Iris estaba se preparaba para cumplir su sueño de hace veinte años de montar un restaurante. El restaurante, “A Comer”, servirá comida internacional de los Estados Unidos, difícil de encontrar en las islas Galápagos. El marido de Iris, Mozart, se quedó en Nueva York para proveer fondos para el restaurante. Ha sido un año desde que Iris y los niños partieron de Nueva York.

“Se me olvidó de como era tener dos personas criando los niños,” Iris dijo.

La hija de Iris, Mia, de 8 años, y los hijos gemelos, Maxximus y Osiris, de 11 años, han tenido dificultades ajustándose. En Nueva York, los tres estaban felices y se sentían social y académicamente conectados con sus escuelas. En las islas Galápagos, los tres han luchado para hacer nuevas amistades.

“Si no te conocieron desde cuando estuviste en el segundo grado, no puedes jugar con nadie,” dijo Mia.

Iris sigue optimista, recordándose de las ventajas de la vida en los Galápagos.

“Los niños tienen un perro, un numero de pollos y tres gatos. No podíamos hacer esto en Nueva York.”

A pesar de cómo la vida se complica sin su esposo, Iris está dispuesta a que la vida en San Cristóbal funcione como resultado de sus esfuerzos.

“Esta no fue la elección incorrecta. ¿Es perfecta? ¿Es la elección correcta? No estoy completamente segura, pero no fue incorrecta,” Iris dijo.

"A veces creo que esto es una locura. "
-Iris Diensthuber
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