Una historia de amor | 2012

Carmen Amelia y Pedro Pablo se criaron en San Cristóbal. Cuando Carmen estaba en la escuela, trabajaba en una tienda de frutas cerca de el lugar donde Pedro jugaba fútbol. Uno amigo que tenían en común solía robar sandías del puesto de Carmen y regalárselos a Pedro, diciendo: "Mira lo que Carmen envió para ti." A Carmen le frustraba mucho el que le robaran frutas y la avergonzaran. Pero Pedro siempre dice que lo que lo hizo enamorarse de ella fueron esas rebanadas de sandía.

Un día, él pasó a su lado en la calle y le estrechó la mano mientras se saludaban. Caminaron por las calles de mano, y según ellos, "es que una excusa para ser el novio y la novia." La abuela de Carmen, con quien ella vivía, no los dejaba hablarse afuera de la iglesia. Pero Pedro encontró un agujero en la pared de la casa de Carmen que había sido bloqueado por una piedra. Él se escapaba y la visitaba alrededor de las 8 o 9 de la noche. Quitaba la piedra que bloqueaba el agujero y estos se hablaban por el agujero en voz baja para que su abuela no pudiera escucharlos. Después de unas palabras de cariño, antes de irse, Pedro regresaba la piedra a su lugar de forma que no se notara que la habían movido.

La historia de amor de Carmen y Pedro ha durado 72 años. Ahora Pedro tiene 90 años y Carmen 89. Todavía manejan la granja de la familia de Carmen en la parte alta. También crían pollos y producen varios cultivos en su patio trasero. Sus 10 hijos sobrevivientes todos viven cerca y cuidan a Carmen y Pedro, para asegurarse que estén saludables y la granja esté en buen estado. Habiendo vivido en Galápagos por casi un siglo, han visto grandes cambios en la cultura y la economía de las islas. Su profundo amor, sin embargo, se ha mantenido constante.

"Hemos vivdos juntos, nunca estuvimos separados. "
-Pedro Pablo
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